Cómo crear personajes memorables

Cuando creamos una historia, no solo tenemos que tener en cuenta la ambientación, la época en la que va a transcurrir la acción o la trama misma. Si hay algo que engancha más que la aventura o hazaña a realizar, son los propios personajes de la misma. ¿Cuántas veces has imaginado que eras ese héroe de la película que estabas viendo? Eso es precisamente lo que atrae a una gran mayoría del público, el poder identificarse con uno de los personajes y sumergirse en la historia que estamos viendo en pantalla y vivirla en primera persona.

Claro está, es una faena que justo el personaje que has elegido lo asesinen en la primera parte de la serie o película. Por eso, es recomendable no crear un único personaje atractivo, sino que todos lo sean en cierta medida, aunque uno destaque más sobre otro por ser protagonista o antagonista.

No hace falta que tenga súper poderes o que sus orígenes sean extraños. En la memoria colectiva siguen estando personajes como Chanquete de “Verano Azul”, un señor mayor, y entrañable. Otros personajes memorables, ya a nivel internacional, son Vito Corleone, interpretado por Marlon Brando, El bueno de Clint Eastwood, Charles Foster Kane de Orson Welles…

Incluso no tienen por qué ser los buenos de la película los personajes que nos atraigan, así tenemos el caso de Norman Bates de Anthony Perkins, los Joker de Heath Ledger y, más recientemente, el de Joaquín Phoenix. Algunos pueden ser una máquina, como en el caso de Hal 9000 en 2001, una Odisea en el Espacio de Stanley Kubrick.

Todos ellos se han convertido en personajes icónicos del cine. Ahora bien, ¿cómo se crean esos personajes memorables para el gran público? A continuación te damos algunas pistas.

Recomendaciones para crear personajes memorables

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no existe una fórmula mágica para convertir a un personaje escrito en un guión en un personaje icónico del cine. Pero sí existen algunos pasos que te acercarán más a esta meta.

Crea una biografía de tu personaje

Al igual que en un juego de rol, crea tu PJ definiendo de dónde es, dónde nació, quiénes son sus padres, si conoce o no a sus progenitores, si fue adoptado, qué idioma habla, si utiliza un argot o un lenguaje distinto…

Cuáles son sus rasgos físicos: si es alto o bajo, delgado u obeso, si tiene alguna cicatriz o particularidad, cómo se mueve al andar, al comer, si gesticula demasiado al hablar, si tiene algún tic o tara.

Dota a tus personajes de una personalidad propia

En este apartado sería necesario crear su perfil psicológico: si es optimista o pesimista, si tiende a ser una persona violenta, si hay algún alimento u  objeto que relaciona con su pasado. Eso sí, las características que imprimamos a cada personaje tienen que ser relevantes para la historia.

Huye de los clichés

Revisa de manera habitual la historia e intenta que tus personajes no cumplan con los estereotipos. Por ejemplo, el héroe guapo salva a la chica en problemas.  Intenta darle la vuelta a ese tipo de situaciones. A modo de ejemplo, que la chica que le mete en problemas al héroe sea la que finalmente le salve.

Lo que sí puede ayudarnos a desarrollar un personaje son los arquetipos, sobre todo a la hora de crear un antagonista. Algunos de estos arquetipos son: el inocente (ingenuo, falto de experiencia, vulnerable), el huérfano (desea pasar inadvertido), el guerrero (demuestra su valor mediante actos, es valiente, arrogante, algo tonto), etc.

Cómo reacciona ante los conflictos

El conflicto es el suceso que saca a nuestro personaje de la zona de confort y desde donde arranca la historia. Ese conflicto ha de zarandear a nuestro protagonista, lo llevará a situaciones límite. Sería conveniente dejar explicado de antemano cómo reacciona ante ellos, si es activo o pasivo, si es valiente o cobarde, etc.

Qué desea el personaje

Asimismo, deberemos establecer qué es lo que desea hacer un personaje o también podríamos decir qué es lo que le motiva a un personaje para que la historia siga avanzando. Esto lo puedes expresar a través de diálogos o de acciones. Pero teniendo en cuenta que esto dará lugar a una transformación o evolución del propio personaje.

Evolución de los personajes

Ya lo avanzábamos en el punto anterior. Para que un personaje sea más creíble y tenga mayor profundidad, este irá cambiando a medida que se vaya desarrollando la acción y salve los obstáculos que se vaya encontrando por el camino. De este modo, conseguiremos una mayor cercanía con el público.

¿Qué te han parecido estas recomendaciones? Recuerda que tan importante es desarrollar bien un personaje como la trama. Por mucho que trabajes un personaje y no le das cancha durante la historia, ni trama, ni personaje engancharán al espectador.

20/03/2020

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