El antagonista en tu guión

Erróneamente el antagonista siempre ha sido considerado con respecto al protagonista, como el villano, o directamente el malo de la película. Hay que puntualizar, y es muy importante dejarlo bien asentado, que hay múltiples casos en los que el antagonista, no tiene por qué corresponder con estos atributos.

La Enfermera Jefe Ratched (Louise Fletcher), de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (1975), una de las antagonistas más despiadadas y mejor construidas de la historia del cine.

Para ahondar en la complicada figura del antagonista, emplearemos dos principales referentes de la narrativa audiovisual. Anatomía del Guión’, de John Truby (2007), así como ‘Cómo convertir un buen guión en un guión excelente’, de Linda Seger (1987).

La idea es además aportar una mejor concreción de este personaje, y poder seguir unas pautas que ayuden a que podáis volverlo consistente. O en el caso de que ya tuviera un buen punto de partida, conseguir matizarlo y perfilarlo aún mejor.

Definición del antagonista

Antepondremos la definición de ambas obras mencionadas con anterioridad, y luego daremos nuestra propia síntesis. En el caso de Truby, lo denomina adversario, y lo define como:

“El adversario es el personaje que quiere conseguir a todas luces impedir que el protagonista consiga su deseo.” John Truby.

Mientras que en la segunda obra tenemos la siguiente definición:

“Por lo general, el antagonista es la figura que se enfrenta al héroe. (…) Algunas veces el antagonista es una combinación de varios personajes.” Linda Seger.

Comprobamos que ambas definiciones están bastante parejas, con la salvedad de algún matiz, que ya implicaría una teorización mayor. En el caso de Truby, se refiere a la relación del protagonista con su antagonista. Para él, la mejor forma de definir al personaje principal es por medio de la creación previa del adversario.

Anton Chigurh (Javier Bardem) el mecánico y retorcidamente lógico antagonista de ‘No es país para viejos’ (2007).

Por tanto, podemos considerar al antagonista, al personaje que se opone férreamente al protagonista y que sería interesante que compartieran el mismo deseo. O en su defecto, una meta física en común que ahondara en el conflicto inherente entre ambos.

La conflictiva relación antagonista-protagonista

Truby considera que es la más importante de toda la red de personajes establecidos en una historia. Así mismo, advierte que tampoco establece que sea estrictamente obligatorio el conflicto directo entre ambos a lo largo de la historia.

Un claro ejemplo cinematográfico, que sí que establece el conflicto como eje central de la trama es ‘Los Duelistas’, de Ridley Scott (1977). Tanto su protagonista, Armand D´Hubert (Keith Carradine) como su antagonista, el teniente Feraud (Harvey Keitel), están constantemente enfrentándose durante más de una década.

D´Hubert (Carradine, izda.) y Feraud (Keitel, drcha.) en el primero de muchos duelos a lo largo de 15 años.

Ante todo, es importante que esa relación no se sustente únicamente en un conflicto físico, o mera meta, dado que entonces la relación resultará mecánica. Es importante apoyar a ambos personajes en posicionamientos distintos que validen su confrontación o choque. Y eso se conseguirá únicamente a través de una profusa descripción y definición del antagonista.

Desmontando La sombra

Es el arquetipo que el psicólogo, Carl Jung estableció como la parte inmanente del Yo correspondiente a las pulsiones más instintivas. Josep Campbell, lo trasladó a una dimensión narrativa, en donde le confería atributos que se pueden asociar al del doppelgänger o consabido, gemelo malvado.

Pero si queremos que nuestro antagonista, cobre un peso realista, y se adapte mejor a nuestra historia, a no ser que intencionadamente deseamos que parta de aquí; es preciso romper con el molde del arquetipo. Eso únicamente se conseguirá de las siguientes formas, según Truby:

Que sea necesario: es preciso que ayude a crecer al protagonista, y debe ser el único capaz de atacar al talón de Aquiles del protagonista. Y cuando lo haga, ha de ser despiadado. El antagonista que se presenta como necesario, es porque o consigue hacer que el protagonista supere sus debilidades o acabe destruyéndolo. Humanizarlo: esta suele ser una de las grandes carencias de las producciones actuales. Los villanos tienden a ser estereotipos que son representados perversamente, tanto, que llega al punto de que no resultan creíbles. Esto se debe a que no se les ha dotado de humanidad.

Sistema de valores y creencias: conviene que sea opuesto al del protagonista, lo cual favorecerá un conflicto más profundo e inmanente. Y no por ello, el antagonista debe caer en un burdo retrato de malvad frente a una bondad del protagonista.

El Joker (Ledger, izda.) y Batman (Bale, drcha.) representan sistemas de valores y creencias diametralmente opuestos.

Conferirle un argumento sólido, pero con defectos: es lo que le dará un sentido y una definición mucho más conseguida, que dejarlo caer en la mera maldad por la maldad.

El personaje de Emma Small (Mercede McCambridge) de Johnny Guitar (1954) es un muy buen ejemplo, dado que justifica el por qué hay que acabar con Vienna (Joan Crawford), o el futuro de las tierras de la zona correrá grave peligro por la atracción de granjeros que acabarán con su itinerante modo de vida.

Vienna (Crawford, izda.) y Emma (McCambridge, drcha.) son dos mujeres portentosas enfrentadas por argumentos diametralmente opuestos que les llevarán a querer destruirse mutuamente.

O de otra gran relación conflictiva más reciente, la de Terence Fletcher (J.K. Simmons) y Andrew Neiman (Miles Teller) en Whiplash (2014). Fletcher representa el perfeccionismo que se torna en psicopatía, y Neiman la desmedida autoexigencia que se expresa en violenta frustación. 

Fletcher (Simmons, izda.) y Neiman (Teller, drcha.) ambos poseen argumentos sólidos, pero con defectos evidentes e inherentes a la condición humana.

Darle similitudes con el protagonista: puede ser una rutina, un trabajo, o la relación que tienen con los de su alrededor, es decir, su comportamiento. Como bien apunta Truby: “El debate entre protagonista y el adversario no es entre el bien y el mal, sino entre dos personajes con debilidades y necesidades.”

Quizás uno de los mejores ejemplos sean el del teniente Vincent Hannah (Al Pacino) y el experto atracador de bancos, Neil McCauley (Robert De Niro) en Heat (1995). Ambos llevan vidas irregulares, en las que apenas tienen trato con los de su alrededor, hasta el punto de ser obstinadamente vehementes en sus actitudes y procederes.

Hannah (/Pacino, izda.) y McCauley (De Niro, izda.) son la cara y la cruz de una moneda cuyo canto les separa de manera casi imperceptible a uno del otro.

La escena del atraco que da pie a la huida desesperada del segundo, demuestra la obsesión de Hannah por atrapar a su presa, y el cómo McCauley opta por llevarse a todo por delante sin importarle las consecuencias, demuestra un férreo sistema de valores, aunque ello implique quebrantar la ley.

Mantener al adversario donde esté el protagonista: ambos personajes deben funcionar como imanes de polos opuestos. Debemos recurrir a una atracción que les obligue a incrementar su conflicto progresivamente, llevándolos a ambos al límite de sus fuerzas y capacidades.

Muchos creían equivocadamente que ‘El Gordo’ de Minnesotta (Gleason) era el antagonista de Eddie Felston (Paul Newman, drcha.). En realidad siempre lo fue Bert Gordon (George C. Scott, izda.), un retorcido corredor de apuestas que irá siempre a donde vaya Felston.
20/05/2020

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