La evolución de la labor del sonidista

Una de las labores que más ha progresado es la del sonidista en el ámbito audiovisual. Labor que nunca ha sido lo suficientemente reconocida dentro del quehacer cinematográfico y que, aun así, se considera indispensable.

Es una de las funciones, la del sonidista, que más tardó en hacer acto de presencia en el sector, pero que más ha evolucionado también. De ahí que consideremos conveniente, para todo aquel cineasta que se precie, o que se esté iniciando como tal, que conozca este puesto.

En más de una ocasión, comprobaremos como en muchos cortometrajes noveles, el sonidista queda relegado a un mero técnico. Alguien que pude ser fácilmente sustituible, dándosele preponderancia a los puestos vinculados a la definición de la imagen fílmica. Esta es nuestra particular defensa al quehacer sonoro, ¿comenzamos?

Del sonidista al diseñador de sonido

Ni con el estreno de ‘El cantor de jazz’, de Alan Crosland, 1927, la figura del sonidista fue reconocida. A pesar de que marcara un antes y un después en el devenir de la industria cinematográfica. Si revisamos la ficha de IMDB del film, comprobaremos que su equipo sonoro integrado por un total de ocho miembros, no aparecen acreditados.

Al Johnson en una secuencia de ‘El cantor de jazz’ (The jazz singer).

No obstante, podemos comprobar que ya había unos puestos bien delimitados dentro de las funciones del sonidista. Ingeniero de sonido, técnico de sonido, grabador de sonido, técnico de sonido y supervisor sonoro. Estos puestos han progresado inevitablemente con otros nombres: microfonista, editor de diálogos, editor de ADR, mezclador sonoro…

La mayoría de las veces todos estos puestos vinculados al trabajo del sonidista eran siempre comandados por el supervisor de sonido. Figura que aún sigue existiendo y que dependiendo del tipo de producción es la máxima autoridad del departamento.

Murch está considerado toda una autoridad en lo que se refiere no solo al diseño sonoro, sino a la edición como tal.

Esto cambiará con ‘Apocalypse Now’, de Francis Ford Coppola, 1979, cuando se concibió la figura del diseñador de sonido, encarnada por Walter Murch. Suponía agregar una función más al quehacer del sonidista; el tratamiento y el montaje sonoro pasaban a esta categoría. Un puesto que estaba a la altura del supervisor de sonido, y que, en ocasiones, podía hasta sustituir a la misma, dependiendo de la producción.

A partir de este momento, se amplía el rango artístico del trabajo del sonidista. Ya había habido cineastas europeos de la talla de Robert Bresson, que intentaron hacer del sonido un recurso no solo ambiental, sino conferirle un uso narrativo. Murch lo demostró plenamente en ‘Apocalypse Now’, introduciendo a la audiencia al horror vietnamita integrando sonido directo, efectos sonoros y BSO en perfecta armonía.

La antológica secuencia de los helicópteros con ‘La cabalgata de las Valquirias’ de Wagner, es solo un trabajo de la exquisito trabajo de Murch.

Equipo y materiales del trabajo sonoro

El equipo de trabajo del sonidista ha ido volviéndose cada vez más sofisticado como era de esperar, según la tecnología ha ido avanzando. Sin embargo, hay una serie de materiales que no pueden faltar en ningún rodaje que se precie actualmente.

Grabadora de sonido profesional Zoom F8n.

Grabadora: habitualmente siempre es recomendable grabar el sonido a parte en este receptor. Si bien es cierto que hay cámaras a las que grabar el sonido directamente también puede dar un resultado nítido, no es lo recomendable.

La grabadora facilita al sonidista controlar los niveles de recepción del sonido, así como las ecualizaciones más elementales. Algunas de las más utilizadas son las de la marca Tascam o la Zoom F8 n.

Micrófono boom sennheiser ME66/K6.

Micrófono boom: otra herramienta indispensable del sonidista para poder grabar el sonido en un rodaje de la forma más limpia posible. Son micrófonos que se ajustan a una pértiga (boom), para poder controlar la altura de captación del mismo.

Cuanto más alargado sea el micrófono en cuestión, más aislará los demás sonidos ajenos para poder captar el principal a grabar. Entre alguna de las marcas más reconocidos de micrófonos se encuentran Rode, Neumann o Sennheiser.

Micrófono inalámbrico de corbata Sennheiser MKE2

Micrófonos inalámbricos: aquellas tomas en las que el sonidista no puede introducir un micrófono boom debido a la apertura de plano requieren de estos. Se coloca una petaca de recepción de sonido al actor, que permitirá captar sus diálogos de la forma más directa posible, sin entorpecer su acting.

Deadcat (izda.) y Zeppelin (drcha.)

Zeppelin y Deadcat: el primero sirve para proteger al micrófono de golpes en la pértiga y que pueda introducirse en sonido. Y el segundo, es el conocido en español como peluche o cortavientos, para cuando hay demasiado aire en exteriores que pueda interferir en la grabación sonora.

Evidentemente, hoy en día todos estos materiales se han sofisticado hasta tal grado, que el sonidista puede manejarlos muchas veces de forma remota. Esto ha sido posible gracias a las redes Wifi y Bluetooth que favorecen el manejo de muchas de estas herramientas.

Pantalla del programa Pro Tools en Mac.

También es indispensable para el sonidista, el manejo de importantes programas de edición y posproducción sonora. Entre algunos de los más conocidos se hallan Pro Tools, iZotope, Cedar DNS, Dante. Así como el manejo de hard drives, tarjetas CF, tarjetas micro SD, etc.

06/05/2021

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