Los principios elementales del montaje cinematográfico

¿Existen unos principios elementales que fundamenten el montaje fílmico? No os quepa la menor duda. Como en todos y cada uno de los departamentos que componen una producción, y las distintas destrezas que implican.

Desde la dirección de fotografía, pasando por la iluminación, la dinámica de producción, la grabación sonora. Porque en la sala de montaje, es donde a fin de cuentas se cocina la película como tal. Esto no quiere decir que el proceder sea meramente experimental.

Sergei M. Eiseinstein buscando el fotograma perfecto en una tira de celuloide.

Por ello, en este presente artículo queremos hacer un compendio de cuáles son los principales preceptos del montaje. En qué consisten, cómo se establecen durante el proceso de edición de la película, y qué alternativas pueden ofrecer.

Observación: una particularidad del montaje

Siguiendo el manual de Michael Rabiger, ‘Dirección Cinematográfica: Técnica y Estética’, nos encontramos declaraciones respecto al montaje como esta:

«Monte de acuerdo con los cambios en la línea de visión (entre dos personajes) y se encontrará trabajando a partir del comportamiento humano en lugar de una teoría distanciada.”

Rabiger (izda.) conversando con un alumno en un coloquio.

El montaje debería tener en consideración, por tanto, como un primer preámbulo de principios a tener en consideración: el comportamiento humano. Walter Murch, maestro de la edición, apunta a establecer los cortes a través del parpadeo de los ojos como señala en su ‘El momento del parpadeo’, 2003.

Así mismo, en el montaje deberíamos tener en consideración tanto los contrapuntos como las impresiones visuales que queramos realizar. Y es aquí precisamente, donde a los espectadores se les tiene en debida consideración por lo que son: observadores conscientes.

Por tanto, de este prólogo a los principios elementales del montaje, podemos sintetizar, que la edición es un ejercicio de entrega a la observación. Observamos el material grabado, tenemos en cuenta la relación de los comportamientos humanos, y optamos por una observación de terceros para validarlo.

Murch trabajando en su estudio durante el proceso de edición.

Principios elementales del proceso

Seguidamente pasaremos a exponer, siguiendo los postulados descritos en el manual de Rabiger, algunos de estos principios de montaje. En algunos nos detendremos con algunos ejemplos, que faciliten su comprensión, dado que, sin imagen, no hay fundamentación.

En ‘El Desprecio’, 1963, Godard recurría ante todo a la espontaneidad de los actores, y cuando había contacto visual, este era registrado o enfatizado en momentos determinantes en la edición.
  1. Contacto visual: a la hora de abordar conversaciones en montaje, es importante no mantener el plano meramente conceptual. Los actores no interpretan una idea de conversación, sino que intentan entregarse a una de verdad que emerja de lo que tienen que hablar.

Esto implica que en montaje no vamos a escoger los momentos donde haya mayor contacto visual. Eso sería imprimir de una antinaturalidad al acto que ambos llevan a cabo; sabemos que en la vida real la gente no siempre se está mirando.

En ‘Z’, 1969, Costa-Gavras recurre a un montaje que sigue los postulados intelectuales de Eisenstein para dejar que caigan ideas como losas sobre el espectador.

2. Observar-pensar: que tiene que ver con el articular una teoría o hipótesis de cómo debe ser el montaje. Hablamos de pasar de una observación directa del material, a concebir una propuesta con el fin de poder profundizar aún más en la información narrativa.

En varios momentos de ‘La semilla del diablo’, 1968, Polanski nos sitúa en el punto de vista de Rosemary (Farrow), para luego hacernos de nuevo espectadores de su embarazo; casi como si fuéramos intrusos en su piso.

3. La posición de cámara: el punto de vista de un personaje es determinante, no solo desde la realización, sino durante el montaje. Según cuál sea el encuadre, y el cómo se ubique durante la edición.

Al dar un orden interno determinado desde las posiciones de cámara, alternando los puntos de vista de los personajes; obtendremos una revelación psicológica. Es imprescindible tenerlo presente durante el montaje, pues en el proceso también se construyen las perspectivas de los mismos.

Dreyer mantiene este plano en ‘Ordet’, 1955, sobre la colina, con el fin de emular el discurso en la montaña de Cristo, dado que Johannes (Preben Lerdorff Rye) se cree Cristo resucitado.

4. Establecer las vidas internas: el cómo presentamos a los personajes de la película, es también una labor del montaje. Podemos dotar de contorno a los mismos, potenciando que el público se ponga en los ojos de los personajes.

Instaurar rutinas, a través de metáforas rítmicas, o usando paralelismos entre varios planos, presentando acciones. El montaje, es sin lugar a dudas, la herramienta más poderosa a través de la cual configurar el estado psicológico del protagonista.

La alternancia y paralelismos de la edición de ‘Vidas Cruzadas’, de Altman, 1993, pretende que observemos y conectemos a todos sus personajes: todos son protagonistas.

5. Observador-narrador: que no es sino la constatación de que, en montaje, el observador consciente se transfigura en narrador. ¿Cómo? Por medio de la observación consciente y directa, que pasa a ser activa y crítica con el mundo de la historia.

Es una implicación añadida que sustenta sobre el espectador sus expectativas para con los personajes y sus fines. En montaje, no tenemos por qué limitar el punto de vista hacia un solo personaje protagónico; podemos orbitar a los de su alrededor.

Pasolini apenas depuró el montaje de conversaciones en ‘Accatone’, 1961, su ópera prima, al tratar con intérpretes no profesionales, se limitaba a que ellos condicionaran el ritmo de la edición.

6. Influenciar en los subtextos: principalmente, se puede obtener si en el montaje alteramos los ritmos de las interpretaciones. Esto puede generar un impacto dramático en el espectador, y en qué es lo que de verdad se dicen los personajes.

Las gamas de distintos subtextos establecidos en la escena, y la correcta adecuación del montaje a los mismos es vital. De lo contrario, se cae en un habitual y terrible monótono, siendo lo buscado la tensión dramática.

07/09/2021

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