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El sonido metadiegético en la película de Steven Spielberg “Salvar al Soldado Ryan” (1998)

El sonido ha sido la última de las disciplinas en ser galardonada en los Óscar, ya que, hasta el momento, ha tenido mucha más relevancia la música que el diseño de sonido. Hoy vamos a hablar de la relación que tiene la imagen con el sonido en la película de Steven Spielberg “Salvar al Soldado Ryan”.

El sonido ha sido la última de las disciplinas en ser galardonada en los Óscar, ya que, hasta el momento, ha tenido mucha más relevancia la música que el diseño de sonido. Hoy vamos a hablar de la relación que tiene la imagen con el sonido en la película de Steven Spielberg “Salvar al Soldado Ryan”.

Antes de eso, habría que ofrecer unas pequeñas pinceladas acerca de los tipos de relación que existen entre el sonido y la imagen. Hay tres maneras de utilizar el sonido en sinergia con la imagen que podrían considerarse formas históricas de cómo estas dos vías de expresión se juntan y combinan para crear efectos o significados diferentes. Estas tres formas surgen en los años 40 y permanece hasta nuestros días y son las siguientes:

1-La más convencional: Imagen dice A, sonido dice A. La imagen tiene un sentido y el sonido está diseñado (los 5 elementos) para reforzar lo que vemos en dicha imagen. A la hora de utilizar esta combinación se debe ser cuidadoso para no caer en la redundancia.

2- Contraposición: Imagen dice A sonido dice Z. El sonido apunta todo lo contrario, que no necesariamente tiene que ser contrario sino simplemente distinto o que parece lo que no es. Uno de los maestros en utilizar esta técnica es Tarantino. Esto ocurre cuando por ejemplo un personaje baila antes de matar a su víctima. Este tipo de combinación de elementos suele provocar rechazo y endurece más el sentido. Hay algo peor que torturar y es que el torturador se lo pase bien.

3- Unión: Imagen dice A sonido dice B. La imagen transmite una idea y el sonido transmite otra totalmente diferente que no tiene porque apuntar a lo contrario sino que puede ser otra idea distinta. De forma que la unión entre A y B transmite C, algo nuevo que no podría darse sin el fruto de los otros dos. La sensación de percepción no es dura o crítica sino diferente. Este sería el nivel más sofisticado de lectura, el más exquisito.

Vamos a estudiar el sonido en un pequeño fragmento de la película “Salvar al soldado Ryan”. Lo que nos interesa es únicamente el principio, cuando ellos desembarcan en Normandía el Día D. Hay que apuntar que se trata de una de las mejores recreaciones cinematográficas de este evento. John Miller se queda aturdido entre el ruido de la metralla y de las bombas. La imagen nos acompaña con una pequeña cámara lenta que se une a la intromisión del sonido en la cabeza de nuestro protagonista. Nos introducimos en su nivel emocional y recorremos la playa con la mirada. Es un momento clave porque, hasta entonces, podemos intuir lo horrible de la guerra, pero es ahí, en ese momento, cuando de lleno nos metemos a sentir lo que ocurre de verdad, sin tapujos ni vendas, directamente al nivel emocional del protagonista de la escena. Esta intromisión en el nivel psicológico se llama metadiégesis y debe tener unos puntos de partida y de final para un buen resultado.

Fragmento a analizar minutos  del 4:20 al 5:30.

Como he señalado más arriba en esta escena hay un momento clave en el cual el director quiere expresar los horrores de la guerra y para ello nos planifica un pequeño recorrido emocional. Para crear esto el sonido va más allá de la diégesis. Agrupa todos los elementos: sonido ambiente, efectos de sonido, personajes, etc. y los manipula de tal forma que el espectador se da cuenta de que hay un cambio de perspectiva. El espectador sabe que a uno de los personajes principales le va a pasar algo. En este fragmento vemos cómo el joven comienza a entender lo que supone de verdad una guerra.  

Como ya he dicho en estas escenas debe existir un gancho narrativo que justifique la entrada y otro que justifique la salida.  Aquí se ven muy claros. La entrada en ese estado de ensoñación es lenta, utilizando las bombas y las metrallas como recurso narrativo para acceder al nivel emocional. Por contraposición la salida es brusca, rápida, similar a la vida real, de la mano de uno de los soldados de su batallón que le grita.

Este efecto sirve para provocar cambios de foco en la trama, desencadenar estados de ensoñación, alucinación, de embriaguez, etc. y también para evidenciar obsesiones y sugestiones. Es una herramienta sutil para meternos en la cabeza o pensamiento de los personajes. Un sonido solo no vale, es necesario todo el conjunto de sonidos que modificamos para poder manipular el punto de partida del espectador.

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